Creemos que la democracia no se defiende solamente el día de una elección. Se defiende todos los días: en las instituciones, en los tribunales, en los foros internacionales, en el debate público y en cada espacio donde el Estado de Derecho pueda ser puesto en cuestión.
Creemos que el autoritarismo, la desinformación, la utilización instrumental de las instituciones, la deslegitimación de las democracias, la violencia política y el terrorismo representan distintas formas de una misma amenaza.
Y creemos que frente a ellas la neutralidad no alcanza.
Por eso FID combina pensamiento, acción jurídica, cooperación internacional e incidencia pública. Porque una idea que no logra incidir puede quedar en el papel, y una acción que no logra construir legitimidad pública difícilmente pueda transformar la realidad.
Trabajamos desde América Latina con una perspectiva global y con una convicción: la democracia debe ser defendida sin ambigüedades ni dobles estándares.
Cada acción que impulsamos, cada informe que producimos y cada alianza que construimos responde a ese mismo objetivo.